Étude 1 sur 3 · La troupe conduite par Judas l'Iscariote arrive

  1. Étude 1 : La troupe conduite par Judas l'Iscariote arrive
  2. Étude 2 : L'arrestation
  3. Étude 3 : La fuite des disciples
  • Llega la tropa dirigida por Judas Iscariote

    El artículo trata del arresto de Jesús por Judas Iscariote en el huerto de Getsemaní, tal como se describe en los Evangelios. Analiza el contexto y las implicaciones de este acontecimiento clave en la pasión de Jesús, explorando los relatos de Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

    Juan 18.2-12 (Reina-Valera 1909) :
    Y también Judas, el que le entregaba, sabía aquel lugar; porque muchas veces Jesús se juntaba allí con sus discípulos.Judas pues tomando una compañía, y ministros de los pontífices y de los Fariseos, vino allí con linternas y antorchas, y con armas.Empero Jesús, sabiendo todas las cosas que habían de venir sobre él, salió delante, y díjoles: ¿A quién buscáis?Respondiéronle: A Jesús Nazareno. Díceles Jesús: Yo soy. (Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba.)Y como les dijo, Yo soy, volvieron atrás, y cayeron en tierra.Volvióles, pues, á preguntar: ¿A quién buscáis? Y ellos dijeron: A Jesús Nazareno.Respondió Jesús: Os he dicho que yo soy: pues si á mí buscáis, dejad ir á éstos.Para que se cumpliese la palabra que había dicho: De los que me diste, ninguno de ellos perdí.Entonces Simón Pedro, que tenía espada, sacóla, é hirió al siervo del pontífice, y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco.Jesús entonces dijo á Pedro: Mete tu espada en la vaina: el vaso que el Padre me ha dado, ¿no lo tengo de beber?Entonces la compañía y el tribuno, y los ministros de los Judíos, prendieron á Jesús y le ataron,
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  • El arresto

    Este artículo trata del arresto de Jesús en el huerto de Getsemaní, tal como lo relatan los Evangelios. Destaca la traición de Judas y la reacción de los soldados ante la declaración de Jesús, que revela su dominio de la situación.

    Juan 18.4-9 (Reina-Valera 1909) :
    Empero Jesús, sabiendo todas las cosas que habían de venir sobre él, salió delante, y díjoles: ¿A quién buscáis?Respondiéronle: A Jesús Nazareno. Díceles Jesús: Yo soy. (Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba.)Y como les dijo, Yo soy, volvieron atrás, y cayeron en tierra.Volvióles, pues, á preguntar: ¿A quién buscáis? Y ellos dijeron: A Jesús Nazareno.Respondió Jesús: Os he dicho que yo soy: pues si á mí buscáis, dejad ir á éstos.Para que se cumpliese la palabra que había dicho: De los que me diste, ninguno de ellos perdí.
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  • La huida de los discípulos

    El artículo analiza la huida de los discípulos durante el arresto de Jesús, subrayando su miedo y la serenidad de Jesús. Detalla el arresto en el huerto de Getsemaní, la interpretación de los Evangelios y el contraste entre el pánico de los discípulos y la soberanía de Jesús.

    San Mateo 26.36-56 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces llegó Jesús con ellos á la aldea que se llama Gethsemaní, y dice á sus discípulos: Sentaos aquí, hasta que vaya allí y ore.Y tomando á Pedro, y á los dos hijos de Zebedeo, comenzó á entristecerse y á angustiarse en gran manera.Entonces Jesús les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí este vaso; empero no como yo quiero, sino como tú.Y vino á sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo á Pedro: ¿Así no habéis podido velar conmigo una hora?Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu á la verdad está presto, mas la carne enferma.Otra vez fué, segunda vez, y oró diciendo: Padre mío, si no puede este vaso pasar de mí sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.Y vino, y los halló otra vez durmiendo; porque los ojos de ellos estaban agravados.Y dejándolos fuése de nuevo, y oró tercera vez, diciendo las mismas palabras.Entonces vino á sus discípulos y díceles: Dormid ya, y descansad: he aquí ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores.Levantaos, vamos: he aquí ha llegado el que me ha entregado.Y hablando aún él, he aquí Judas, uno de los doce, vino, y con él mucha gente con espadas y con palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los ancianos del pueblo.Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, aquél es: prendedle.Y luego que llegó á Jesús, dijo: Salve, Maestro. Y le besó.Y Jesús le dijo: Amigo, ¿á qué vienes? Entonces llegaron, y echaron mano á Jesús, y le prendieron.Y he aquí, uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, é hiriendo á un siervo del pontífice, le quitó la oreja.Entonces Jesús le dice: Vuelve tu espada á su lugar; porque todos los que tomaren espada, á espada perecerán.¿Acaso piensas que no puedo ahora orar á mi Padre, y él me daría más de doce legiones de ángeles?¿Cómo, pues, se cumplirían las Escrituras, que así conviene que sea hecho?En aquella hora dijo Jesús á las gentes: ¿Como á ladrón habéis salido con espadas y con palos á prenderme? Cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis.Mas todo esto se hace, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos huyeron, dejándole.
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